Philip Patrick Westh era publicista, tenía amigos cercanos
y llevaba una vida aparentemente normal en Dinamarca. Detrás de esa
imagen ocultaba el asesinato de una adolescente de 17 años, el secuestro
y abuso de una nena de 13 y un ataque a una menor de 15. Lo que lo
delató fue un nuevo crimen cometido siete años después del primero.
En 2024 fue condenado a cadena perpetua.

La desaparición de Emilie Meng en 2016: el crimen que quedó sin resolver
Todo empezó el 10 de julio de 2016 en la ciudad de Korsør. Emilie
Meng, de 17 años, fue vista por última vez en la madrugada al bajarse
de un tren después de una fiesta con amigos. Esa misma mañana tenía
que cantar en el coro de una iglesia local, pero nunca llegó. Cuando
sus padres no la encontraron en su habitación, se encendieron todas
las alarmas.
Durante meses la investigación no avanzó. La policía trabajó tres
líneas posibles: que la joven se hubiera fugado, sufrido un accidente
o sido víctima de un delito. El 24 de diciembre de 2016, en plena
Nochebuena, encontraron su cuerpo en un lago cerca del sendero
Regnemarks Bakke. Las sospechas apuntaron a varios hombres, pero la
falta de pruebas concluyentes impidió identificar a un responsable
en ese momento.
Mientras la investigación permanecía paralizada, Westh continuaba
con su vida. Trabajaba en publicidad, salía con amigos, mantenía
vínculos cercanos con personas que años después serían protagonistas
indirectas de la historia. Nada en su comportamiento hacía sospechar
que pudiera estar involucrado en un crimen de esa magnitud.
El giro en 2023: un nuevo crimen destapó todo
Siete años después del asesinato de Emilie Meng, el caso dio un
vuelco decisivo. En 2023, Westh fue detenido acusado de haber secuestrado
a una nena de 13 años en la localidad de Kirkerup. Según la investigación,
la atropelló intencionalmente mientras circulaba en bicicleta, la llevó
a su casa y la mantuvo cautiva. La encontraron 27 horas después de su
desaparición, boca abajo detrás de una cama, atada de manos y pies,
con signos de un ataque sexual. Fue rescatada con vida.
Durante los peritajes de ese caso, se recolectó el ADN de Westh.
El análisis arrojó un resultado que nadie esperaba: lo vinculó
directamente con el asesinato de Emilie Meng en 2016. Un crimen
reciente terminó resolviendo uno que llevaba años sin respuesta.
La lista que lo expuso: nombres, edades, direcciones y horarios de transporte
Lo que encontraron en la computadora de Westh durante los allanamientos
resultó tan perturbador como los propios crímenes. Los investigadores
hallaron una lista detallada con nombres de chicas, fotos, edades,
direcciones y horarios de transporte escolar. También encontraron
material de explotación sexual de menores. El documento funcionaba
como un plan de secuestro meticulosamente elaborado.
La evidencia dejó en claro que nada había sido espontáneo. Westh
seleccionaba a sus víctimas con anticipación y planificaba cada
movimiento. En el marco de la misma investigación también se lo vinculó
con un ataque ocurrido en 2022, en el que una adolescente de 15 años
fue secuestrada y víctima de un intento de abuso.
La condena y el impacto en su entorno más cercano
El juicio comenzó en abril de 2023 con prohibición de divulgar el
nombre del acusado mientras se desarrollaba el proceso. Durante su
declaración, Westh admitió algunos aspectos del caso de la nena de
13 años pero negó haber participado en el asesinato de Emilie Meng.
El 28 de junio de 2024, el tribunal de Næstved lo declaró culpable
de todos los cargos: el asesinato de Emilie Meng, el secuestro y abuso
de la menor de 13 años y el ataque a la adolescente de 15. Westh tenía
33 años al momento de la sentencia y recibió cadena perpetua.
El impacto en su entorno fue devastador. Kiri, una de sus amigas
más cercanas, lo resumió en el documental de Netflix con una frase que
condensa el horror de la situación: «Pensá que conocés todo sobre una
persona y resulta que es alguien completamente distinto». Nichlas, su
amigo de más de 15 años, también quedó entre quienes se sintieron
completamente engañados.
El documental de Netflix que volvió a poner el caso en el centro
El caso de Philip Patrick Westh volvió a cobrar relevancia global
con el estreno de A Friend, a Murderer en Netflix, un documental que
reconstruye la historia desde la perspectiva de quienes lo conocían
de cerca. La producción pone el foco en ese contraste que define al
caso: la distancia abismal entre la imagen de una persona aparentemente
normal y la realidad de los crímenes que cometió durante años a la
vista de todos.












